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16-06-2005 22:54:52

la conspiración de las mujeres hermosas*

Categoria: Literaturajohnny K

Cuando Jorge Allen, el poeta, se cruzaba con alguna mujer hermosa, caía en el más hondo desasosiego.
- Esta muchacha no será para mí -pensaba mientras la veía doblar para siempre la esquina.
Es que cada mujer que pasa frente a uno sin detenerse es una historia de amor que no se concretará nunca. Y ya se sabe que los hombres de corazón sueñan con vivir todas las vidas.
En ocasiones especiales, allen usurpaba el tranco de las más buenas mozas para decirles algo.
- Vea: si no me conoce, no podrá usted darse el lujo de olvidarme.
Pero casi siempre ocurría lo mismo. Las pibas de Flores no mostraban el menor interés en olvidar o recordar al poeta.
Cabe ahora mismo salir al paso de la suspicacia general, aclarando que Allen era un joven de grata y recia figura. Además era muy versado en amorosas cuestiones. En verdad, casi no se ocupaba de otra cosa.
Una tarde, envenenado por la fría mirada de una morocha en la calle Bacacay, el hombre tuvo una inspiración: sospecho que la indiferencia de las hembras más notables no era casual. Adivinó una intención común en todas ellas. Y decidió que tenía que existir una conjura, una conspiración. El la llamó: La conspiración de las mujeres hermosas.

Allen nunca fue un sujeto de pensamientos ordenados. Pero su idea interesó muchísimo a las personas más reflexivas del barrio de Flores. El primer fruto que se recuerda de estas inquietudes fue la memorable conferencia en el cine San Martín, pronunciada por el polígrafo Manuel Mandeb.
Su título fue "De las mujeres mejor no hay que hablar" y vale la pena transcribir algúnos párrafos conservados en la dudosa memoria de supuestos asistentes.
"...Nadie puede negar el poder diabólico de la belleza. Se trata en realidad de una fuerzo mucho más irresistible que la del dinero o la preopotencia. Cualquiera puede despreciar a quien lo sojuzga mediante el soborno o el temor. Por el contrario, uno no tiene más remedio que amar a quien le impone humillaciones en virtud de su encanto. Y ésta es una trágica paradoja."
"...Las mujeres hermosas de este barrio conocen perfectamente la calidad de sus armas y las utilizan con el único fin de provocar el sufrimiento de los hombres sensibles. Ostentan su belleza y sin embargo no permiten que uno la disfrute. Cuentan dinero delante de los pobres. Esta perversa conduncta no puede ser inconsciente. Obedece, sin duda, a un plan minuciosamente pensado"

[...]

Ives Castagnino, el músico de Palermo, razonaba de este modo: si el propósito de las mujeres terribles es hacer sufrir a los hombres, tienen dos maneras de lograrlo.
1) No viviendo un romance con ellos
2) Viviéndolo
Según parece, al músico le aterrorizaba mucho más la segunda posibilidad.

[...]

A decir verdad, jamás se alcanzaron a reunir pruebas convincentes sobre la existencia de la conspiración. Pero sus efectos se siguieron padeciendo.
Pese a todo, Allen, Mandeb y todos sus amigos siguieron recorriendo las esquinas haciendo fuerza para creer que detrás de alguna puerta iba a aparecer la mujer que les salvaría la vida.
Por suerte para los muchachos, hubo siempre entre las filas conjuradas algunas Traidoras Adorables.
Naturalmente, toda traición tiene su precio y muchas veces la exigencia era el amor eterno. Los hombres de Flores pagaban una y otra vez este arancel.

La denuncia de Jorge Allen ya ha sido olvidada en el barrio del Angel Gris. Pero aunque nadie converse sobre el asunto, basta con asomarse a la puerta para comprobar que las cosas siguen como entonces.
Allí están las Mujeres Hermosas en Flores y en toda la ciudad, gritando con sus miradas de hielo que no están en nuestro futuro ni en nuestro pasado.
Allí está la abominable secta de las Chicas con Novio, poniéndonos ante la espantosa verdad de que siempre hay un hombre mejor que uno.
El camino para derrotar a esta morralla es largo y penoso, pero seguirlo es el deber de los criollos arremetedores.
No hay más remedio que querer a pesar de todo. Y más todavía, tratar de que a uno lo quieran. Esta segunda labor es especialmente complicada y puede llevar la vida entera. Consiste -por ejempo- en ser bueno, aprender a tocar el piano, converstirse en héroe o en santo, estudiar las ciencias, comprarse una tricota nueva, lavarse los dientes, ser considerado y tierno y renunciar a los empleos nacionales.
Una vez hecho todo esto, ya puede el hombre enamorado pararse en la calle y esperar el paso de la primera Mujer Hermosa para decirle bien fuerte:
- He sufrido mucho nada más que para saber su nombre.
Seguramente la tipa fingirá no haber oido, mirará al horizonte y seguirá su camino.
Pero será injusto.

___________
*(fragmento) "La conspiración de las mujeres hermosas" de A. Dolina. Aparecido originalmente en el número 97 de la revista "Humor Registrado", Enero de 1983 y posteriormente en el libro "Las Crónicas del Angel Gris".

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Comentarios

  1. te escribo, porque en la virtualidad las mujeres hermosas tambien nos miran y siguen de largo... varias deben haber leido esto, y por supuesto, no comentaron.

    pablito — 20-06-2005 14:36:26

  2. hay que estrellar dos aviones sobre dolina

    andres — 21-07-2005 18:00:27

  3. Al principio no me había fijado que la índole era "literatura" y pensé que lo habías escrito vos y dije: "uhm, este pibe escribe igual a Dolina..." Y después vi que decía Manuel Mendeb y me pareció que no podías ser tan caradura y me di cuenta jaujaua.
    En fin, Dolina es un grande aunque algunos anden diciendo se adjudica escritos ajenos... o que habría que estrellarle aviones y qué se yo.

    ammu — 25-07-2005 16:37:48

  4. esto es lo nos pas, sin palabras

    Marcelo Hernandez — 14-08-2005 19:14:38


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