at the end

Cumpleaños de Pablito y el Kameyo, en el cementerio. Que divertido que fue todo! Las postales se han sucedido sin mucha coherencia cronológica. Las birras aguantaron hasta que, derepente, no hubieron más.

Mi vieja lo festejó más que yo y, genialmente, ideó esta torta villana para mis agasajos personales!
Ahora no sólo no tengo 17 años. Sino que no tengo 17 años y tengo 21. Que desgracia.
Let's have a ball and a biscuit, sugar.