gotta devils haircut in my mind
Mrs. Bruce le roba los palos (de batería) e interna a su hijo Jam en un colegio católico tras descubrir su desmedida afición por el satánico rock 'n' roll. El chico se escapa con tres amigos a la ciudad de Detroit, en donde Kiss dará un escandaloso recital para el cual tienen entradas y, estando allí, se encuentra a su madre hablando hacia una turba iracunda de mujeres de mediana edad por megáfono acerca de los atributos diabólicos de la banda y su música desfachatada. En perplejidad absoluta, Mrs. Bruce le grita a su primogénito: You ran out on God! My son just ran out on God! y tras un monólogo de Jam en donde gritando le explica más o menos la madre de mierda que había sido por prohibirle el goce divino del rock, finaliza iracundo y con el último hálito de irreverencia: I JUST LOST MY VIRGINITY IN A CONFESSIONAL BOOTH! LORD HAVE MERCY! [Detroit Rock City, 1999]
No es revolución si no hay reacción
Lo cierto es que la asociación que esa escena nodal de tan genial película manifiesta no es, a pesar del chiste y la ironía burda, para nada arbitraria. Hacia las décadas del '40 y del '50 tuvo lugar en los Estados Unidos una explosión sin precedentes dentro del género de la música que involucró la combinación y popularización de diferentes ritmos de origen fundamentalmente afroamericano (o "negros"), como el jazz o el blues y que devino finalmente en el surgimiento del rock 'n' roll. Claro es que, a nuestros ojos tan contemporáneos, este movimiento nos parece incluso obvio y tendemos a rescatar sólo las posturas reivindicativas, las que llevaron a su desarrollo, y las que lo trazan como un movimiento de ruptura socio-cultural fundamental.
Sin embargo, el rock 'n' roll tuvo su virulenta oposición y contrapartida a través de los sectores sociales conservadores de la América de mediados del siglo XX que veían en esta nueva música una manifestación explícita de valores absolutamente reprobables y decadentes, como el baile desenfrenado y superfluo, el sexo, el alcohol y las drogas. Pero, aún peor, envueltos en prejuicios de origen racial. Asa Carter, uno de los fundadores de alguna que otra sucursal del Ku Klux Klan, algúna vez dijo que "a través del rock n' roll el hombre blanco queda rebajado al nivel inferior del hombre negro. El rock n' roll es parte integrante de un complot para socavar la moral de la juventud de nuestro país. Tiene carácter sexual, inmoral, y es el mejor camino para fusionar ambas razas". El Presidente del Alabama White Citizen Council declaraba ante las cámaras: "hemos creado un comité de veinte miembros para acabar con ese baile salvaje propio de los negress llamado rock and roll". El Secretario Ejecutivo del mismo comité añadía: "La obscenidad y la vulgaridad del rock and roll es evidentemente el medio por el cual el hombre blanco y sus hijos pueden rebajarse al nivel de los negros".
Claro que la simple referencia racial en asociación al rock se hubiese quedado corta a criterio de estas mentes macabras, por lo tanto el género fue relacionado no sólo con la inferioridad del negro, sino también con un eslabón en un proceso de infiltración comunista en los Estados Unidos para asegurar su decadencia y caida; todavía en 1985, un predicador llamado Jimmy Swaggart, que en esa época aparecía nada más y nada menos que en 750 estaciones de televisión y sistemas de cable, traducía al castellano un pequeño libro titulado "La música: la nueva pornografía", en el cual escribía: "El comunismo mundial puede mirar con verdadera satisfacción la labor que se está realizando actualmente en esta nación que una vez fue grande y cristiana. Creo firmemente que el movimiento punk rock (además de otros aspectos de la escena rock) es inspirado por el comunismo, y hasta por Satanás".
Sympathy for the devil
La asociación entre el rock 'n' roll y el satanismo fue cuestión de que el primero apareciese en todas las radios. Y la reacción de los músicos fue más que reactiva: el rock siempre tendió a asumir esa identidad artificial con un cierto grado de ironía, haciendo eco a las descerebradas críticas con torrentes virulentos de carcajadas. Volviendo a Kiss, brillante punto de partida, Paul Stanley dijo luego de ver su imagen bajo el titular "El Anticristo" en una publicación religiosa americana: "Si alguien ha sido capaz de pensar durante un minuto que hemos sido capaces de hacer cualquiera de esas barbaridades que dicen de nosotros por publicidad, o por hacer a Kiss todavía más famosos, lo único que puedo decirle es: '¡Vete a la mierda!'". Angus Young, el mítico guitarrista de una de las bandas más mal interpretadas en este sentido, AC/DC, declaraba en 1982: "Yo he leído la Biblia, y según quienes la escribieron la palabra del Diablo es 'MAL'. ¿Has leído tú en algún capítulo de la Biblia que la palabra del Diablo sea 'rock'n'roll'?. Que yo recuerde la Biblia no menciona en ninguno de sus libros la palabra 'rock'n'roll'... Pero esos estúpidos sacerdotes sólo se dedican a asustar a la gente. Eso es lo que pretenden. Pero con nosotros no pueden hacer nada, porque no nos interesa ni Dios, ni el Diablo, sólo estamos interesados en el rock'n'roll.". Al mismo tiempo que Rob Hallford aumentaba un poco la apuesta de la provocación declarando: "Con una música como ésta, no se puede hablar de flores del campo. ¡No pega!". Y acaso la canción más explícita y endemoniada de los Rolling Stones, que intitula este pasaje, llevó a la auto-justificación por parte de Jagger: "Creo que saqué el título de Baudelaire, pero podría equivocarme. En cualquier caso, lo saqué de la literatura francesa. Cogí un par de frases y luego fuí ampliando... La canción trata de las atracciones de contrarios y de darle la vuelta a las cosas... Todo se reducía a sexo, beber y drogarse. Era bastante aburrido, la verdad".
Lo cierto es que si el rock 'n' roll es diabólico, no es por una referencia directa a un ente metafísico opuesto a Dios en el que el género se apoya para reivindicar sus accionares, sino en tanto Satán representa una imagen metafórica y ficticia particularmente simpática para poner de manifiesto la verdadera oposición de valores: sexo, drogas y rock 'n' roll. Las acusaciones descabelladas resultaron en la construcción de la parte más atractiva y divertida de la estética rockera, su fase más estilizadamente exagerada. Asi que agradezcamos, un poco esta vez, a los malditos mormones.