la estufa y el querosén
Para seguir adicionando post a esta febril, mas irrelevante, bitácora en pago por el largo silencio que días sin internet me han impuesto hacia el pasado reciente, continuaré con el formato de la notita cortita, informativa, intrascendente pero, quizás, interesante y desasnante como la que precede sobre el genial Rudy Martinez y sus interrogaciones.
Una vez pregunté en una disquería "especializada" por la posibilidad incierta de conseguir un cierto disco que en 1977 constituía la bisagra más manifiesta entre el punk y su versión anterior, nomenclada de forma simpática como proto-punk, producto devenido del garage y otros estilos contemporáneos de la década precedente. El vendedor, tan lookeado en su especialización, me contestó que no tenía ni idea de lo que le estaba hablando. Seguramente fue mi mala pronunciación.
Patti Smith, la archi-famosísima, se involucró sentimentalmente en cierta época de su vida, cuando recién iniciaba la década acaso más prolífica en materia de estallido musical, con Tom Verlaine (born Tom Miller) y se comenzaba a coger en los pasillos oscuros y pintarrajeados del CBGB. La New York underground punk sub-culture comenzaba a arremolinar las bolsas de nylon del rock 'n' roll y un chico de 20 años mandaba a Television a la mierda porque le pintaba dejarse volar un poco menos a la sombra del antes mencionado tórtolo de la yegua Smith. Y parafraseando a Rock McKuen establecía la continuidad fundamental, el punto exacto de convergencia, entre la Beat Generation y la Blank Generation.
Después de haber acumulado horas de vuelo con Johnny Thunders y Jerry Nolan, bajo el nombre de The Heartbreakers, consiguió (finalmente) formar una banda en donde su ego podía expandirse cuánto quería, con su nombre antecediendo al del resto: Richard Hell & The Voidois (en donde tocaba con un tal Marc Bell, que después sería reconocido como el único Ramone vivo de la formación sino original, más representativa y legítima de esa otra banda neoyorkina tan genial).
Y el resultado de su tan deseado off-limits fue la obra más histéricamente sintética del espíritu literario de siglos de desencanto y modernidad en formato canción violenta y brutal: Blank Generation, uno de los mejores discos de la historia del rock 'n' roll (y que la RS no reseña nunca), surgió de las cenizas de un Hell que parecía ya agotado después de haber tocado con los representantes más representativos de una vanguardia en plena eclosión virulenta, como uno de los manifiestos más crudos y expresivos del punk en su forma más pura y genuina.

I belong to the blank generation
and I can take it or leave it each time*
Richard Hell, de esta forma, constituyó el ícono que más manifiestamente contribuyó a la conformación de la estética del punk: más o menos que la inventó toda. No sólo le otorgó un himno y un manifiesto desde donde encauzarla y articularla, sino que le produjo la indumentaria y el fashion sense. El pelo en puntas, inspirado en el de Arthur Rimbaud, y la noción de vestirse lo más barato posible, con la ropa toda rota, en contraposición a la encandilante y navideña estética disco.
He leido incluso una entrevista a Joey Ramone por ahi (que muy lamentablemente perdí) en donde reconocía que todo se lo debemos a Ricardo. Y es el propio Jhonny Rotten (a.k.a. John Lydon) quien afirmó en varias oportunidades que Malcom McLaren había importado el look punk a Europa desde New York, desde el CBGB, desde The Voidoids, desde Richard Hell. ¿O ustedes pensaban que el "a-vacant" era tan sui generis?
Y aquí es donde todos se explican un poco más el título de mi blog, aún más alla de la referencia obvia a la leyenda que explicita lo blanquito del navegador apenas uno lo abre.
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*alternately, and illustrating the different readings: "I belong to the _____ generation/and I can take it or leave it each time"