original recordings
Tomó tan sólo una canción, esa estampida de organito berreta llamada 96 Tears, para convertirlos en una de las máximas leyendas del garage rock. El excéntrico frontman se cambió legalmente el nombre a Question Mark (signo de Interrogación, en castellano, que se deletreaba "?"), cultivó un aura de ficcionario misterio: jamás aparecía en público sin sus gafas de sol; y frecuentemente se atribuía el dudoso honor de haber nacido en Marte y vivido a lo largo de todas las épocas, incluso rodeado de dinosaurios. También solía decir que voces del futuro le habían revelado que seguiría tocando 96 Tears en el año 10 mil. Un limado.

El sonido de la banda a la que nos referimos, ? and The Mysterians, ayudó al estabilizamiento de una parte importante del rock estadounidense en los '60 en su impronta característica: low-budget sci-fi feeling, con esos organitos revolucionarios por lo minimalistas que, dos años después, The Doors estaría reproduciendo con un exagerado mayor éxito tan sólo porque el lider estaba bueno y hablaba giladas, menos geniales que las de ? pero más místicas y accesibles.
Definitivamente, los EEUU en la década del '60 era un buen espacio-tiempo para vivir. ¿Dónde más uno podía encontrar cinco sucios adolescentes que sonaban como si aún estuviesen aprendiendo a tocar sus instrumentos, editando un disco que parecía grabado en el living del bajista y alcanzando con él éxito mundial?. ? and The Mysterians fue una de las primeras bandas latinas de rock en alcanzar un major hit en los Estados Unidos: el tema en cuestión, las noventa y seis lágrimas, alcanzó el puesto número 1 en el chart de la Billboard en 1966.