aquellos viejos nuevos íconos
La Historia
A finales del siglo XIX París marcaba el ritmo del arte. Eran los años en que Jules Chéret y Alphonso Mucha se inventaban los pósters del Art Nouveau en París, los años de las postales "picaronas" del austríaco Raphael Kirchner. Una época en que el arte y la propaganda se fusionaban con la mujer como modelo.

A la estela de la vieja Europa, el nuevo continente veía como el puritanismo victoriano entraba en crisis. Un tal Charles Dana Gibson creó la llamada Gibson Girl; un nuevo arquetipo de mujer que inundó las revistas combinando decencia y picardía. Pero además de Gibson la tierra del tío Sam alumbró a otros dos iconos del glamour; Howard Chandler Christy y Harrison Fisher. Sus trabajos para la creciente industria de la publicidad siguieron "descubriendo" a la mujer.
Con la llegada del siglo XX el calendario ya era la forma de anuncio más extendida en EEUU y en 1904 Angelo Asti dibujaba la primera pretty girl para "Brown & Bigelow" (el gigante de la edición de calendarios). La nueva ola seguía creciendo y ni la Sociedad para la Supresión del Vicio de Nueva a York podía pararla. En 1913 censuraron un desnudo de Paul Chabas, September Morn, pero aún así la imagen siguió ilustrando miles de calendarios, cajas de bombones y postales.
Con los maravillosos años '20 llegó la edad dorada de la ilustración. El Art Déco ensalzó el desnudo romántico, la nueva industria del cine encendió el apetito del público por las revistas de héroes del celuloide y los editores, liberados de viejos tabúes, se peleaban por los mejores artistas. En pocos años la mujer pasó de enseñar el tobillo a insinuar toda su anatomía
Pin-Up kind o' art
La expresión pin-up (significa "colgar en la pared", en alusión a los calendarios) se fijó en los EEUU en las décadas de los '40 y '50. Con este nombre se conocen los dibujos (o fotografías) de chicas bonitas en actitudes sugerentes. Su éxito fue tan rotundo que con el tiempo han llegado a influir en muchos terrenos. Sólo hay que fijarse en el cine, la televisión, la publicidad, los cómics...

Las pin-ups siguen un patrón: son mujeres bonitas, sensuales, normalmente pilladas en situaciones "comprometidas" y que destilan erotismo e ingenuidad por todos sus poros. No hace falta que estén desnudas (de hecho casi nunca lo están). Su encanto reside en sus poses y sus miradas, en esa falda que enseña lo justo, o en esa lencería que sugiere más que enseña. Recatadas al principio, descocadas al final, las pin-ups revolucionaron el concepto de belleza y dieron cuerpo a un nuevo icono de la feminidad: la cheesecake o girl-next-door.
Desde las revistas y los calendarios (forma de publicidad muy extendida en la época) llegaron a todos los rincones del país. Con el apogeo de la fotografía las ilustraciones perdieron peso y algunas modelos se especializaron en el striptease o el cine. Su popularidad fue tal que hasta el gobierno americano llegó a regalar pin-ups a los soldados para que las colgaran en sus taquillas y les subieran la moral durante la 2ª Guerra Mundial.
The queen of the neiborhood
Bettie Page es la auténtica musa del glamour y del erotismo y, aún hoy, es todo un símbolo sexual. Se estima que, con cerca de 20.000 fotografías, ha sido la pin-up más retratada de la historia.
Sureña de pura cepa, Bettie Page fue la segunda hija de un mecánico y una ama de casa con sangre cherokee. Después de pasar una infancia difícil, terminó la escuela y se mudó a Nueva York. Allí trabajó como secretaria y empezó a hacer de modelo para fotógrafos. Su talento natural hizo el resto y en seguida destacó como la Reina del Bondage. Era feliz posando y sabía explotar como nadie su imagen tierna y sensual. Y no tardó en convertirse en la modelo más codiciada de la década.
En los ´50 era difícil abrir una revista de hombres sin encontrar dentro alguna foto de Bettie Page. En el cine hizo Strip-o-Rama y más tarde Varietease (1954) y Teaserama (1955), joyas todas del cine erótico de esos tiempos. Hasta el director Howard Hughes intentó ficharla. Pero ella declinó la oferta. Lo suyo era posar. Conoció entonces a la fotógrafa (y pin-up) Bunny Yeager y con ella se hizo algunas de sus fotos más famosas, incluyendo el póster central de Playboy de enero del '55. El mismo año fue elegida Pin-up Girl of the World. Estaba en la cresta de la ola.

Pero al terminar la década, cansada de todo o quizá temerosa de envejecer "en público", cogió sus cosas y desapareció del mapa. Poco se sabe a partir de ahí. Al parecer tuvo una "experiencia religiosa" y trabajó durante años en organizaciones critianas. En los '80 el culto a su imagen renació y en 1993 el programa The Lifestyles of the Rich and Famous la encontró y la entrevistó por teléfono. Bettie dijo no saber nada de su renacida popularidad y pidió que la dejaran seguir en el anonimato.
*artículo compilado de: http://www.portalmix.com/pinups/
+Links
http://www.greatamericanpinup.com/
http://www.fotolog.net/pin_up_world