gonzo goes to bitburg
Todo bien, dejenmé que tengo que hacer el comentario obligado tarde o temprano y muy a pesar de ya haberlo dilatado tanto que hasta casi todos olvidan que tenía pensado hacerlo (¿quienes? en fin...).
Quién murió, dicen, fue a la crónica periodística lo que Ch. Bukowski a la literatura norteamericana. Y supongo que con esto querrán decir: un borracho, un marginal, un enclave de realidad bestialmente franca, un vanguardista inintencionado, un abusador lúcido de las drogas, un heroe suburbano (probablemente el último de ellos). Nada del otro mundo, bah.
El cocktail de ácidos y whisky devino en dos fundamentales hitos. El primero fue el método periodístico denominado Gonzo, en donde el cronista desmiente cualquier intento de objetividad pausible e hipócrita y se transforma en el protagonista activo de la crónica, encauzando a la acción y sufriendo sus consecuencias. Periodismo Gonzo implicaría la puesta en extremo del propio cuerpo, la persepción siempre alucinada y una escena final con riesgo para la integridad física (Julian Gorodischer).
Nos mezclamos entre las altas personalidades y ahí vino el drama. Yo estaba fumando un porro y descuidadamente tiré la ceniza, todavía ardiente, sobre el traje del gobernador. Nuestra culpa era evidente. Tuvimos que huir como ratas. Dos días después teníamos las fotos reveladas y yo intentaba desesperadamente escribir una nota sobre ellas, pero cuanto más consultaba mi block de notas, más en blanco se quedaba mi mente. Ante el temor de que no cobráramos la pasta que se nos había prometido y ante la incapacidad totalmente manifiesta de escribir algo coherente, les di (a los editores) todas mis hojas de apuntes tal y como estaban, simplemente las arranqué del block y se los di.El segundo fue una de las obras más de culto para la literatura norteamericana, el traspasado del beatnik al periodismo dejó de hijo Fear and Loathing in Las Vegas (Pánico y Locura en Las Vegas, 1972), una novela inspirada en un artículo del cronista para la revista Rolling Stone en la que relataba un viaje a la ciudad dicha con el fin de cubrir un espectáculo deportivo (la Mint 400 Motocross Race), que deviene en una travesía al corazón mismo del sueño americano, y su completa destrucción: desde la ventana de un motel barato en Las Vegas podés ver la sal en el asfalto, el punto exacto en donde rompió, para retraerse finalmente, la gran ola de las revoluciones hippies norteamericanas de la década precedente.
Bien, los muy estúpidos las publicaron punto por punto, con pausas y borrones incluidos. Cuando vi que mi nombre figuraba al pie de tal monstruoso reportaje, empecé a hacer las maletas para largarme del país. Sin embargo, de manera inesperada empecé a recibir llamadas y cartas, interesándose por mi estilo vanguardista y revolucionario. Al que yo le di el nombre de “Gonzo” en memoria de un amigo pasadísimo de Oakland, que siempre decía “cuando una persona tiene la mente peor que la de un loco de atar se dice que es un gonzo”.
Sí, desde luego mi estilo era del más puro gonzo. He ganado muchísimo dinero con esta ridiculez pero no soy rico, me he pasado diez años pagando deudas. Pero ha sido buena, es bueno vivir de la estupidez de los demás.".
Gonzo era Hunter S. Thompson. Se mató de un tiro a los 67 años el pasado 22 de Febrero.
We had two bags of grass, seventy-five pellets of mescaline, five sheets of high powered blotter acid, a salt shaker half full of cocaine, and a whole galaxy of multi-colored uppers, downers, screamers, laughers ... and also a quart of tequila, a quart of rum, a case of beer, a pint of raw ether and two dozen amyls. [...] The only thing that worried me was the ether. There is nothing in the world more helpless and irresponsible and depraved than a man in the depths of an ether binge.