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27-02-2005 21:04:39

psychoparty

Categoria: Músicajohnny K

Tras la normalización de una incierta etapa de transición post-redondos, algo raro sucedió en la escena de rock local, por fuera de la tragedia Cromagnon y detrás de la reciente 2nd wave de rock rollinga (La 25, Jovenes Pordioseros y el sinfin de bandas detrás): una cierta internacionalización del rock 'n' roll en nuestras tierras, y una suerte de revival por los ritmos más primitivos (y mejores) del género nos dejan una multiplicidad de festivales y de nuevas bandas que amenazan con cambiar radicalmente la impronta de la música nacional.

Podemos contar, por ejemplo, las 5 ediciones del B.A. Stomp! o las recientes 3 del Garage Attack. Formas festivaleras que, si bien no eran inéditas en los tiempos pasados, ahora sí adquieren una suerte de vuelo identitario propio: mayor publicidad, difusión y asistencia; y que manifiestan claramente esta suerte de explosión del surf, del rockabilly y el garage, fundamentalmente (no se a ustedes, pero para mi esto es una novedad, quizás algo tenga que ver que durante estos últimos años se puso de moda ser "rockero"... la otra vez vi la remera clásica de God Save The Queen en Mistral, en el Alto Palermo Shopping, oh dios!).

En este post me dispongo, pues, a reseñar los emprendimientos nóveles de tres bandas que he descubierto hace relativamente poco tiempo (digamos, en los últimos 6 meses) gracias al revuelo a-go-go y que es imposible pasar de largo a la hora de aproximarse a estas nuevas formas de rock nacional que, finalmente, parece comenzar a tener algo más de rock y algo menos de nacional.



Los primeros son Los Vengadores, una combinación casi perfecta entre tres espías europeos, el italiano Vito Langella, el británico Jarvis Wippin y el belga Jean-Paul Duchaussois, devenida en la estampida más vengafónica del instro-surf born in the '60. Un consomé de intrigas, cocktails exóticos, mujeres a lo Barbara Feldon y bizarros diálogos entre Batman y Robin. Un surf rabioso y ultra-cool, al mejor estilo Pulp Fiction, es lo que deja su disco Switch, y sus anteriores cuatro, dos de ellos en vivo (recomiendo las explosivas performances de Cry for a Shadow y Blitzkrieg Bop en Misiles hacia Liverpool, live at The Cavern) más la participación en el Gabba Gabba Hey: Tributo Argentino a Ramones. Todos ellos están, por fortuna, disponibles para bajar de internet desde el sitio oficial de este trío y desde Ventolín Records.



Más acá en las décadas de la historia, desde las olas californianas a la heroina neoyorkina, el estallido de glitterin' rock 'n' roll lleva el nombre de El Club de Marilyn. Estos chicos se adjudican una trayectoria de más de 20 años en los circuitos unders pero lo cierto es que su primer disco es del 2004: Hecho en la Sombra es la carnalización del espíritu de los '70 que mixeaba brillantemente a The Rolling Stones, New York Dolls, el punk y el glamour de Marc Bolan. En cantidades industriales, la gente de El Club de Marilyn se pintarrajea en rimmel, se enfunda en lentejuelas y se para en el escenario a hacer un endiablado rock, de esos que levantan a los muertos. De su sitio puede usted bajarse, si asi lo quisiese, dos o tres mp3 para tener la consecuente probada del disco, que se consigue en la mayoría de las disquerías del país (o sea, está en rotation por Musimundo, así que pueden conseguirlo ahi).



Finalmente, el estandarte del rockabilly más puro y ortodoxo, más endiabladamente bueno, con contrabajo y jopos, se llama Flavio Casanova, menospreciado (pero de culto underground) personaje que en los '80 tocaba, en solitario, lo mismo que ahora: rockabilly a lo Johnny Cash, con algunos matices vocales a lo Presley, cadencia Robert Gordon, enfermizo fanatismo Chris Spedding. Dos décadas después, luego de un ostracismo noventero, este tipo parece haber alcanzado algún relativo reconocimiento con el empastichado de este combinado musical que lo une a Nixxx del Crimen (el contrabajista más zombie del hemisferio sur), el Tano Maffia y Sam, a secas: Historia del Crimen, quien hace poquitísimo editó su primer disco, Perverso Romeo: un sonido antiguo y a la vez moderno, cristalino y original (sic), un tributo perfecto en todos sus pliegues a un género, una década, una ubicación geográfica, una iconografía de zombies, naves espaciales y birra. Y también a los Ramones, como no podía ser de otra manera, porque el segundo tema es una versión descollante de Poison Heart, me muero. Última hojita del librito del disco (que compré ayer y aún no puedo creer): "todo es rock-a-billy. Y como es rockabilly el piso se va agrietando a tus pies y todo, TODO es temblor"

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Comentarios

  1. que masa el club de marylin, ya los había olvidado a estos tipos
    una noche, dando vueltas por el dorado, los topé mientras se lucían tocando con sus plataformas
    son copados, y uno de ellos, marcelo creo, después de hablar un rato me regaló ese disco hecho en la sombra
    de todas formas, como pasa con tantas bandas, no se compara el producto en vivo al producto en disco

    julieta — 27-02-2005 22:34:30

  2. estoy podrido del rockabilly, que se muera johnny k y vuelva el kameyo punk rock. y los vengadores son una masa. y te los pasé yo, of córs.

    Mantícora — 28-02-2005 05:00:59


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