and we still remember you
Una de las cosas que siempre he querido hacer fue reconstruir la vida de Ricky Espinosa. Sin embargo, la semblanza que sobre este personaje del punk rock local se pueda trazar siempre será fragmentaria, y la empresa se vuelve harto difícil de abordar cuando vemos que el estado del arte en materia Ricky consta tan sólo un par de notas periodísticas en distintos suplementos pseudo-rockeros de los diarios de más circulación y algunos comentarios y reseñas breves de sus compañeros de banda de los cuales es casi imposible extractar algo más o menos útil a la hora de figurar en las cabezas de aquellos que jamás oyeron hablar de él una imagen acabada y real de su persona.
Me queda, por tanto, estos documentos parciales y la historia de su eminente medio y elemento: Flema que, sin embargo, también parecer ser un misterio, pues con lo único que parece contarse es con un escrito archi-gastado del baterista fundador de la banda que, en la mejor clave "dk", establece una sinopsis imprecisa del nacimiento de la banda y del posterior ingreso de Ricky Espinosa a ella.

Así, hablar de este personaje de Gerli resulta tan complejo como intentar expresar en palabras el complejo concepto del punk rock sin caer en absurdas contradicciones. La arqueología se torna casi imposible y lo que podré decir de aquí en más no será más que una cronología medio bestia de su vida, que es, efectivamente, la del punk rock en Argentina, que se expresa con su mayor crudeza en su figura. Lo que había antes es, pues, mero prólogo. Y lo que habrá en el futuro será pura consecuencia, o desvío mainstream, o adaptación insuficiente.
Ricky Espinosa nació en 1969 en Gerli, al sur del Gran Buenos Aires y apenas tubo fuerza suficiente como para subvertir el orden lo hizo: a los 16 años se subió al escenario que la municipalidad había montado para el acto del día de la primavera, se puso en bolas y comenzó a cantar a capella. Cuando la policía se lo llevó, su "espontáneo público" armó un piquete en la puerta de la comisaría hasta que lo dejaron salir, un rato después.
Al mismo tiempo, se comenta que Ricky inventó el Black Metal antes de que existiera, cuando en el '84 u '85 tocaba con una banda llamada Overkill bajo el pseudónimo de Ricky The Kill. Claro que nadie jamás se enteró, porque duraron 4 o 5 shows. Comenta Sebastián, baterista fundador de Flema: "Querían hacer una onda heavy como Maiden pero oscuro como Black Sabbath y podrido y rápido como Mötörhead, y como eso no tenía nombre se les ocurrió ponerle black metal. Sí señor: inventaron el género más o menos al mismo tiempo que Cronos en Londres, pero en Avellaneda".
De esta forma se configuraba la imagen de Ricky Espinosa, que encarnó al punk antes de tocar punk ("no sabíamos tocar, entonces éramos punks") y que se convirtió en una leyenda del "anarco-bardo", que cristalizó en su persona el programa generacional del "anti-todo", cuyo propósito existencial era, simplemente, permanecer vivo ("Hay pocas cosas lindas en la vida. Y hay tantas malas... Es muy desigual todo. Espero que las lindas me hagan sobrevivir, si no, me voy al tacho. Empecé a tocar la guitarra porque quería que mi cara apareciera en la tapa de un disco. Ya cometí mi plan. Ahora no quiero más nada").
Los shows de Flema orquestaban orgías de exceso, transpiración, escupitajo y el rock más podrido, sucio, gritado y desafinado que alguna vez acaso existió. Cuando la banda cumplió 14 años, la fiesta contó con una torta de crema que Ricky comió después de que fuera escupida por todos sus fans.
Flema no ensayaba para mantener su autenticidad. Y, como un buen punk, a Ricky Espinosa el punk siempre le chupó un huevo. En una entrevista a la revista MadHouse contesta "No me importa" cuando le preguntaron sobre la escena local del género. Momentos antes había sintetizado lo que, para él, significaba el punk rock: "No lo defino, es indefinible. El punk supuestamente es algo feo. Yo soy re-feo, así que debe ser punk".
Indudablemente, la concepción que sobre el rock 'n' roll tenía Ricky estaba ajena a las oposiciones y los dogmatismo reumáticos; no sólo no le importaba, sino que no le importaba porque entendía de qué se trataba todo. Se recuerda también un show en el que, por defender a los Rolling Stones, fue golpeado por sus propios fanáticos ("A mi me gusto el choque, eso es punk rock. Yo me diverti me cagaron a latazos y a Fernando le cortaron el brazo de un botellazo"). Es interesante tambien escuchar el peor disco de Flema (porque suena para el orto, porque se nota que no saben tocar, porque incorpora una versión horrenda de "No quiero ir a la guerra" en donde la viola... bueno... lo que hace la viola...), Resaka, cuyos primeros temas estan antecedidos por Ricky en respuestas a reportajes radiales: "A veces me preguntan por qué le pusimos a la banda Flema. Una respuesta estúpida para una pregunta estúpida: porque Soda Stereo nos parecía muy estúpido".
Ricky Espinosa, finalmente, murió en el año 2002, a la edad de 33 años, cuando tras un confuso episodio del cual existen versiones vagas y contradictorias, se suicidó, arrojándose del balcón inesperadamente mientras, aparentemente, jugaba al PlayStation con el guitarrista de Flema, Luigi. Aún después de muerto su karma continuaba: ninguna funeraria aceptó velar sus restos por miedo a la clase de gente que pudiese presentarse. Sin embargo, las pintadas mantienen vivo su recuerdo, como uno de los íconos más importantes del rock nacional y como el líder de una de las bandas más importantes de la historia local, que grabó uno de los mejores discos que yo he escuchado ever: El exceso de drogas y alcochol es perjudicial para tu salud (bajatelo si no lo tenés, gilastrun)
"Alguien una vez escribió en la puerta de mi casa: 'mientras Ricky viva el punk seguirá sonando', yo hoy quiero decir que mientras el punk suene, Ricardo va a estar acá...". Orlando Espinosa, padre de Ricky, tras el suicidio y durante la grabación en vivo del disco homenaje a Ricky, "Y aún yo te recuerdo".