Tan Sólo
El siguiente es un artículo aparecido en la revista Cerdos&Peces en Enero de 1991 y levantado por el e-zine Kataris (qué sería de mi sin esta valiosa fuente). A continuación lo reproduzco, simplemente porque no podía dejar de hacerlo.

Representa todo lo que es detestable en el carnaval más superficial del rock. Es uno de esos mitos innecesarios y nocivos con que se sacia la avidez de morbo y sangre tristemente inherente a la naturaleza del circo del rock and roll. Anima ese sentimiento oligofrénico que infunde desafío con autodestrucción, arrogancia con miseria moral; esa actitud suicida que identifica al rock con una senda de zombis y que, patrocinada irresponsablemente por la crítica de una época, llega a alcanzar funestas consecuencias personales ilustradas en frases cumbres del pensamiento humano como: “Vive rápido, muere joven y deja un cadáver guapo".
Se es orgiástico o no se es
Esta oveja descarriada aparece en escena a comienzos de la década del setenta tocando la guitarra en una banda llamada New York Dolls. Se trata de un rock proto-punk que exalta la corrupción y el vicio, permitiendo a sus seguidores cualquier tipo de exceso para sus fantasías. Un cantante se desnuda y escupe al público. Otro, arrodillado, consuma una fellatio sobre la guitarra de su acompañante. Un tercero convoca a los vampiros. Otros cinco, muy jóvenes, salen con tacones altos, medias rayadas y rouge en los labios. Es la gran fiesta de la miseria.
Dos giras británicas les significaron la etiqueta de los nuevos Rollings Stones; en realidad fueron como los Beatles, pero al revés. El manager de los New York Dolls fue Malcom McLaren, quien años más tarde dejaría la ciudad de NY y se mudaría a Londres para dar a luz otro engendro musical: Sex Pistols, ¿te suena?
Rápidamente se ganaron el apego de la juventud adolescente rebelde. Los dos discos que alcanzó a grabar esta banda pasarán rápidamente a formar parte de la historia del rock: New York Dolls (1973) y el mediocre Too Much Too Soon, tras el cual se separan.
La consagración del desastre
Luego de la disolución de los Dolls, el furioso guitarrista forma The Heartbreakers junto al drogón de Richard Hell, ex integrante de la mítica banda neoyorkina Television. Amigos son los amigos.
El primer disco, L.A.M.F. (Like a Motherfucker) es un autobiográfico. Allí se escucha “Born to loose", toda una declaración de principios. A partir de entonces gana el favoritismo de un publico selecto que jamás le habría de abandonar: colgados, pasotas, yonkis y otras ratas. Es en el Reino Unido donde tiene mayor recepción, especialmente en el incipiente movimiento punk. Toda esta maravillosa gente le reporta muchos escándalos y pocos dólares, los indispensables para mantener sus pequeños vicios. En la cumbre del deterioro físico abandona este brillante proyecto y comienza su carrera solista, y desafortunadamente, los Heartbreakers no grabarían ningún otro álbum.
Empieza su carrera solista y en el ’78 graba So Alone, de indispensable escucha. Entre esa fecha y el ‘83 se pega a la heroína y no graba absolutamente nada. Un auténtico profesional: se gana la vida tocando en oscuros tugurios enardeciendo al lumpenaje. Cuando parecía que no había futuro, nos regala Too Much Junkie Business, mitad en vivo y mitad en estudio, y un año más tarde lanza Hurt me, uno de los discos acústicos más hermosos que jamás hayas escuchado.
Su espíritu aventurero y su locura por vivir lo llevan hasta un grupo de rastafaris con quienes comparte largas horas. La prueba: Que será, será, la hora máxima de su desastrosa carrera.
No ganó dinero. No fue famoso. Apostó a la mala suerte y al rock salvaje. Fue -y sigue siendo- uno de los pocos, honestos y auténticos que encarnan tan bien el espíritu del (punk) rock. En silencio despertó la admiración de entre otros, Iggy Pop, Los Ramones y Mike Jagger, por nombrar unos pocos. Decenas de músicos secuestraron sus temas.
Murió de sobredosis en abril de 1991 a la edad de 38 años, en un hotel de Nueva Orleáns.
Ni héroe ni duque ni Dios: sólo es un mito y como tal exige el calvario hacia el desastre y la utopía.
Si no lo conocías es porque te engañaron.
Se llamaba Johnny Thunders.